Características del trabajo final

Les dejo acá las fechas y características del trabajo final.

Fecha de entrega (sin prórroga posible): 2 de diciembre

Características del trabajo final:

1) Extensión mínima de seis cuartillas (espacio y medio, alineación justificada, tipos de imprenta: garamond, palatino, bookman).

2) Uso y referencia de, por lo menos, tres fuentes principales para la realización del trabajo. En el caso de fuentes electrónicas y de internet, privilegiar las fuentes especializadas y con cierto grado de densidad, por sobre las fuentes de referencia inmediata (enciclopedias en línea, p. e.)

3) Reflexión y abordaje crítico del tema seleccionado. Evitar las revisiones monográficas y privilegiar la reflexión densa sobre el tópico elegido.

4) Aparato crítico citado de manera textual, o cuya presencia resulte evidente a partir de las argumentaciones presentadas en el trabajo.

5) El tema es libre, acotándose a los temas abordados en clase a lo largo del semestre. Procurar privilegiar los temas que hacen referencia a la historia de América Latina en el siglo XX.

Los Sin Tierra: por los caminos de América


Los Sin Tierra: por los caminos de América (España, Miguel Barros, 2004).
Pueden ver el documental de completo en Youtube, siguiendo por aquí.

El Movimiento Sin Tierra es, probablemente, la organización social más importante del mundo. Surgido hace 20 años en plena dictadura militar en Brasil, el MST aglutina a los excluidos de la sociedad brasileña tanto del campo como de las ciudades.

Según Naciones Unidas, Brasil se encuentra a la cabeza de los países con una peor distribución de las tierras y la riqueza. El 50% de las tierras cultivables en Brasil están en manos del 1% de la población; creando así millones de familias sin tierra y sin futuro que se agolpan en favelas rodeados de pobreza y violencia. El Movimiento Sin Tierra propone una ” reconquista” del campo del cual fueron expulsados y la creación de asentamientos autosostenidos.

En un país con una de las mayores superficies agrícolas del mundo, la tierra no solo es un derecho sino que es una garantía de vida. Amparados por la constitución Brasileña de finales de los años 80, este movimiento ocupa latifundios improductivos reivindicando su justo reparto entre aquellas familias que lo necesiten. De esta forma y con una organización siempre asamblearia el MST ha ido retomando millones de hectáreas en los últimos años y creando asentamientos con escuelas y atención medica. En otras palabras, los integrantes de este movimiento han conseguido recuperar la dignidad robada por los grandes latifundistas y las oligarquías dominantes. Brasil, hoy en día, todavía no ha tenido una verdadera reforma agraria.

Esta lucha por la tierra ha generado cientos de muertes entre el campesinado. Pero el MST sigue creciendo y organizándose.

Socialismo y comunismo/ Martha Harnecker

[…] Los términos socialismo y comunismo se usan con poca precisión entre los propios seguidores de Marx, y por eso estos conceptos tienden a confundirse.

19. En una de sus últimas obras, este autor señala que la sociedad que se quiere edificar en reemplazo de la sociedad capitalista no puede ser construida de un día para otro y que si la llamamos “sociedad comunista” debemos distinguir en ella dos etapas: una etapa inferior, en la cual se conservan muchos rasgos de la sociedad capitalista, y una etapa superior, donde se logra poner totalmente en práctica los principios de la nueva sociedad.
20. La etapa inferior ha sido denominada por Lenin socialismo, utilizando el término comunismo para referirse exclusivamente a la fase superior.
21. Ahora bien, tanto la etapa inferior como la etapa superior son dos períodos de un mismo modo de, producción: el modo de producción comunista, caracterizado fundamentalmente por la propiedad social de los medios de producción. También se presentan dos etapas en el modo de producción capitalista, donde la etapa inferior es de la manufactura y la etapa superior es la de la gran industria, basadas ambas en la propiedad privada capitalista de los medios de producción. […]

Checar el texto completo aquí.

Botín de guerra al salón B116

Estimados,

nos vemos en el salón B116 el jueves para la proyección de Botín de guerra.

 

Guillermo Ravaschino

El segundo largometraje de David Blaustein vuelve a ser un documental que bucea en la historia argentina reciente. Cazadores de utopías posaba su mirada en las ilusiones, convicciones y frustraciones de esos jóvenes a los que Juan Domingo Perón primero calificó de “maravillosos”, y después de “idiotas”: los Montoneros. Botín de guerra se concentra en una historia más reciente, la del nacimiento y crecimiento de la asociación Abuelas de Plaza de Mayo, junto al espantoso fenómeno socio-político que les dio razón de ser: la apropiación sistemática de los hijos de detenidos-desaparecidos por parte de la última dictadura militar. Que tras secuestrar, torturar y asesinar a los padres, daba a sus bebés en adopción a miembros y “amigos” del régimen.

Por el lado técnico la factura de Botín de guerra es impecable. Se ve muy bien, se escucha perfectamente (y no es decir poco, habida cuenta de que casi todo es testimonio hablado) y el montaje, al que no le falta ritmo, traduce en imágenes los méritos de una prolija investigación. La historia de las Abuelas está expuesta con lujo de detalles. Y son esas mismas abuelas, hoy mucho más abuelas después de veinte años, las que vehiculizan la emoción. ¿Cómo no conmoverse ante el relato minucioso –lo recuerdan cual si hubiera sucedido ayer– de la incansable búsqueda de esos hijos de los hijos arrebatados por la dictadura? Desgarrador si los hay, el trámite de estas señoras abarcó –y abarca– numerosas batallas: detectar la ubicación del chico, hacer efectiva la denuncia, llevar a cabo la pelea legal. Y por supuesto, procurar establecer contacto humano con esa carne de su carne: hacerles conocer la verdadera historia, cruzando los dedos para que la crean… y las quieran. Más de sesenta, entre aquellos bebés, fueron efectivamente recuperados por las abuelas. Algunos de ellos, hoy convertidos en adolescentes, desfilan por la película demostrando que felizmente, aunque no sin conflicto, pudieron reencontrar su identidad.

Más allá de la corrección técnica y de la emoción de los protagonistas reales, Botín de guerra no escapa a cierta rutina formal. O a ciertas previsibilidades. Como la de cargar más las tintas sobre el menemismo, que indultó a unos pocos cabecillas de uniforme, que sobre el radicalismo, que consagró la impunidad de miles de apropiadores, asesinos y torturadores. Es más: cierto discurso de Raúl Alfonsín que resultó particularmente irritante para el grueso de la ciudadanía democrática (ese que empezaba con “Felices Pascuas”) fue inserto de tal modo que el pedacito que se escucha contradice su esencia. Botín de guerra vale tanto como la información genuina que transporta: la historia de las Abuelas, como la de la apropiación de bebés en la Argentina, debería ser conocida por todos, y bienvenida sea la película para aquellos que aún la ignoran.

Los que conocen la historia tienen derecho a reclamarle al film algo más de actualidad. La premisa de Blaustein, por lo demás muy clara, no fue llorar muertes o tragedias como recuperar la gesta de estas ancianas vitales, admirablemente corajudas, y celebrar los encuentros que hicieron posibles. Pero la otra cara de la moneda, la de la impunidad, permanece un tanto soslayada. Y no hay identidad completa, como tampoco verdad o felicidad, en el reino de los crímenes impunes. El cierre de Botín de guerra, amenizado por una canción entera de Los Pericos (cuyo tono festivo es proverbial), no parece compartir del todo esta certeza.

El desaparecido HGO: una historia argentina

Un caso estremecedor de aniquilamiento de una familia de gente progresista, de artistas. Entre 1976 y 1978, los militares de la tétrica dictadura argentina persiguierion, secuestraron, torturaron y asesinaron a Héctor Germán Oesterheld –el fantástico guionista de ‘El eternauta’, un personaje que creó escuela y ya es todo un clásico del cómic– y sus cuatro hijas. ‘El eternauta’ fue su gran creación premonitoria del horror.

En el lenguaje de El Eternauta, Héctor Germán Oesterheld (HGO) cumple ahora 87 años. Hijo de padre alemán judío y de madre vasco-española, HGO nació en Buenos Aires el 23 de julio de 1919. No hay fecha para su muerte. En la historia dramática de la humanidad, tal vez el eufemismo más terrible es el de “desaparecido”. El dictador argentino Videla es autor del siguiente aforismo: “No están vivos ni muertos; están desaparecidos”. HGO es un desaparecido. El número 7.546 (en la lista Conade, Comisión Nacional de Desaparecidos). Se sabe que en la Nochebuena de 1977, sus captores le dejaron cinco minutos de visión, sin capucha, que saludó uno por uno a sus compañeros de cautiverio y que cantó con un joven detenido-desaparecido la canción Fiesta de Joan Manuel Serrat. De forma premeditada, sus hijas también fueron hechas desaparecer, por este orden: Beatriz (19 años), Diana (23), Estela (24) y Marina (18). HGO es uno de los más extraordinarios creadores de aventuras del siglo XX. Cambió el perfil del héroe. El Eternauta, su principal creación, una estremecedora ficción premonitoria, atraviesa las fronteras políticas y de los géneros literarios y se erige en un clásico para mayor número de lectores cada día. Una obra homérica del cómic que interpela al género humano.

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